Tanto sacrificio para esto

- ¡No me lo puedo creer! – masculló, con la boca todavía pastosa, los ojos semicerrados por las legañas -. Aquí estamos, el día después de la victoria, en esta cama de cien mil dólares, el Presidente de la nación más poderosa de la tierra y su encantadora primera dama. Y después de tantos años de sacrificio para llegar a la Casa Blanca, resulta que no puedo ver mi programa favorito, la Santa Misa en directo, porque por más que pulso el puñetero mando a distancia la tele no se enciende.

- Cariño – preguntó su encantadora primera dama, zafándose del antifaz – … ¿qué mando es ese?

Surcando el polvoriento cielo del este, los reactores ronroneaban amorosos.

You may also like...

2 Responses

  1. Airos dice:

    Si es que ya estaban cogiendo polvo.

  2. A. Romero dice:

    Para polvo, el que van a levantar. Con Slim Pickens subido a la grupa, naturalmente…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>