La educación se(nti)mental

Menudo castigo le iba a caer. Justo el mismo día que la institutriz inglesa tenía que marcharse por una urgencia, a su padre se le ocurría volver más temprano del trabajo.

Allí estaba ella, con el uniforme del colegio de monjas todavía puesto, frente al televisor encendido donde podía verse Vamos a ESO, la refrescante serie de sobremesa ambientada en un centro de secundaria cuyos alumnos y profesores mantenían diversas y polimorfas relaciones erótico-afectivas y ponderaban con desenfado las bondades e inconvenientes de las distintas tallas genitales.

- ¿Para esto te estamos pagando una educación? – bramó su padre, apagando el televisor – ¿Cuántas veces te he dicho que no tienes que ver los programas que produce papá?

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3 Responses

  1. Ferdi dice:

    Y lo peor de todo es que sera verdad

  2. Mariano no quiere ponerse el cinturon dice:

    no me pongo el cinturon, el de castidad.
    No me da la gana.
    Que venga la institutriz y me lo ponga.
    ole

  3. Sarastro dice:

    Un padre ejemplar

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