El propietario indiscutible de la Verdad (con documentos que lo prueban, ojo)

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Ricos y pobres, gordos y flacos, sabios e ignorantes. En ese reparto sin supervisión notarial en que a la mayoría nos ha tocado un pack homologado de dudas a otros les han caído en suerte generosos pedazos de Verdad Absoluta. ¡Y decía Locke, uno de los padres de la democracia, que el único aspecto en que todos somos iguales es el sentido común, porque todos nos consideramos tan dotados como el que más! Ya se sabe, los filósofos y sus ocurrencias. Se libra de la colleja porque está muerto, que si no…

Convincente.jpgPor supuesto que puedes discrepar… imbécil

¿Qué significa la libertad de expresión para el propietario de la Verdad? La obligación de soportar el espectáculo bochornoso que ofrecen los que se obstinan en hacer el ridículo sosteniendo opiniones distintas a la suya. Para él somos como quinceañeros granujientos que presumen de tal o cual peripecia erótica inverosímil, ocasionalmente dignos de ternura compasiva pero patéticos en todo caso. ¿Cómo podríamos haber rozado siquiera la Verdad, cuando él la tiene guardada con llave en un arcón de su casa?

El que sabe, soba

Matthew Stewart lo prometía irónicamente en el título de su impagable historia de la filosofía: “La verdad sobre todo”. Qué paz de espíritu cuando se vive sin dudas, oiga. Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. A quién hay que votar. Si hay que hablar con ETA o no. Lo que pasó el 11-M. La razón por la que España nunca gana el mundial de fútbol. (Un momento, eso sí lo sabemos: porque nunca se acuerdan de fichar como entrenador al propietario de la Verdad).

VerdadEncadenada.jpgDios y yo somos así

Vaya, que se está en la gloria bendita. O se estaría si no fuera porque la gente se emperra en pensar otras cosas. Y no contentos con eso, encima las expresan. Primero uno intenta convencerles con unos pocos insultos bienintencionados. Sólo para que recuerden cuál es su lugar en el mundo. Pero ellos a lo suyo, a discrepar como pendones desorejados. A veces tienen hasta la insolencia de exigir que se les responda con argumentos. Y cuando las cosas llegan a ese extremo, poco se puede hacer salvo subirse al tejado con la escopeta del abuelo y llevarse por delante a unos cuantos. Que si no al final hasta le hacen dudar a uno, los muy puñeteros.

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4 Responses

  1. JoSéLuIs. dice:

    ¡Verdad,verdad!,hay muchos asuntos con fuertes espinas que mejor guardar en el morral para no hacer daño a los demás,pongo un ejemplo,ya puse varios hace meses con las copiadas tapas discos,¿que habrá en otras “literaturas”?,mejor callar,crean leyendas urbanas sin saber el origen real.Una vez me salió un ratón en una lata de un famoso refresco,a partir de entonces,bebidas que el envase tenga “claridad”,hay gente que no me cree,se pone “girándo” media cabeza barbuceándo sin saber con los demás y cientos de asuntos más.Hubo un caso en una cabaña de frío invierno,en que estaba el abuelo enfermo en cama,lo cuidaba su sobrina,se quedaron sin cerillas para prender la chimenea,ésta,frotó dos cáscaras de nueces prendiéndo el fuego,el abuelo dijo:”¡Vaya!,¡hasta muriéndose uno se aprende!”

  2. antinuclear dice:

    ¿Qué es la verdad?. ¿Cuál es nuestro oráculo?.

  3. Pétula Clark dice:

    Cuanto deseaba oir algo así, aunque creo que no llevas razón en lo de dónde se guarda la llave, lo tienes más abajo en las viñetas de Bonet.

  4. Pozo ciego dice:

    La verdad chica es la que se esconde bajo la escobilla, pero la de otros, como las de Bushito, se encuentran en el fondo de un pozo ciego, a ver quien es el guapo que la encuentra.

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