Mira qué caras…¡es el fin del mundo!

huerta.jpg EL FIN DEL MUNDO…, tema recurrente en la imaginación, las obsesiones y los miedos del ser humano, llega a la música, claro, tratado como metáfora recurrente, o de forma cursi, ecologista, desenfadada, dramática o apocalíptica, lógicamente.
   En este último apartado destaca el aviso de Miguel Nostradamus Ríos en su elepé La Huerta Atómica de 1.976. Aún tiemblo con títulos como “Instrucciones a la Población Civil” o “El Carnaval de los Espectros”, ufff. Los uniformados suecos The Hives, van al grano garajero con Declare Guerre Nucleaire; y los wagnerianos Muse, después de desvalijar el legado de Radiohead, siguen la estela de un catastrofismo tan básico como pueda ser posible con Apocalypse Please. Marilyn Manson, el hombre que no tiene problemas de autoestima, le pega al mal agüero social (Astonishing Panorama of the Endtimes), tomándose, ay, demasiado en serio. Al igual que los tenebrosos Godkiller y su grimoso The End of the World. Las hordas metálicas también aportan a los sufridos K-Tulu (Apocalipsis 25D) y en el orbe metalo-rapero-hispano Def Con Dos (esa nuestra conciencia andante) dan un toque de humor y serie b a El Día de la Bestia (de cuando en el cine español se veía gente corriendo); y los mexicanos Molotov acumulan paridas sin descanso en Apocalipshit (qué título tan agudo).  Menos mal que nos quedan los japoneses Pizzicato Five, que ponen al mal tiempo buena cara titulando un disco Happy End of World.
The Cure volvieron de sus propias catacumbas con un single que los presentaba en buena forma, “End of the world” (el vídeo está gracioso). Así titularon su primer elepé en 1.968 los progresivos griegos Aphrodites´s Child (la banda de Vangelis y Demis Russos). Dramática lluvia de teclados. Desde Liverpool, los supervivientes del tecno de los ochenta Aflock of Seagulls tuvieron la terrible idea del volver en 1.995, con el cd Light At The End of The World. El 17 de octubre de 1.970 se grabó casi todo el It´s After The End of the World de Sun Ra & His Intergalactic Research Arkestra. El Jazz se inflama trascendiendo este inmundo planeta. John Mellencamp, mientras, nos tranquiliza con This May not be The End of The World. Se agradece. Manolo García ya era un redomado existencialista de lo cotidiano en la época de Los Burros (la vibrante El Faro del Fin del Mundo); por su parte, el sentimentalismo de La Habitación Roja me pone la piel de gallina, ¿en?: “El Día del Fin del Mundo”, de su disco Un Mundo Perdido. Hace quince años Pet Shop Boys estaban anodinos en su “The end of…”, ya sabéis. Sus aplicados admiradores hispanos de Alaska y Dinarama se les anticiparon cuatro años al tratar tan espinoso tema, (“El Fin del…”). Se adivina la influencia de Berlanga en un  texto paupérrimo, al hacer rimar sin arrobo Ángel de Luz con autobús. Hablando de esquematismo lírico, o Apocalipsis pijo, qué mejor que “El Fin del…”, que Nacho Cano compuso para el exitoso debut de su grupo, Mecano. Más retadora y enjundiosa es la letra de “El Fin del…” de la portorriqueña Mimi Maura, construida con sus esencias jamaicanas habituales.
Entre las que más me gustan está la preciosa versión de Leigh Nash (cantante de Sixpence None The Richer) junto a la notable banda instrumental Los Straitjackets, del clásico de Skeeter Davis “The End of…” o la irresistible Banned From the End of the World, del prolífico trío femenino Sleater-Kinney. Elvis Costello prefería esperar en este r´n´b nuevaolero de su mítico debut (My Aim Is Trae, 1.977), “Waiting For the End of the World”. Los Planetas siguen la estela de 091 en Canción del Fin del Mundo, en su letra se insertan ciertas referencias efectistas de la actualidad (“vamos a manipular los resultados”…”y voy a reivindicar los atentados”) en un conseguido ambiente de inevitable decadencia. “El Fin del Mundo” de Los Desechables es un conjuro sónico inspirado por su desmesurada afición a la cultura trash y serie b, influida por los Cramps, una banda determinante para ellos. Grabado en directo, en ese golpe inicial de batería, el obsesivo y caótico feedback de la guitarra y la desgarrada voz de Tere se vislumbran a la vez su ingenuidad y su rabia.  “The End” de The Doors, es el final más final de todos los mundos: el “This is the End” de Morrison, resonando en “Apocalypse Now”, o la en gélida versión de Nico.  O el Fin tan profusamente narrado por Bob Dylan en A Hard Rain´s A-Gonna Fall, tema que aún figura en su repertorio. El Verano Muerto de mis añorados Los Bichos, pertenecía a su primer elepé, Colour Hits, toda una gozosa celebración de influencias. Enmarcada entre las notas iniciales y finales del “Sweet Jane” de Lou Reed, sonaba cual celebración infantil a cargo de los New York Dolls. No sé si habla del fin del mundo pero… “un millón de esqueletos caminan en silencio… maquillados como putas, en el verano muerto”. REM lograron con “It´s the End of The World…” uno de sus mejores estribillos, que ya es decir; y Stipe una letra curiosa. Por último, de 1.991 es la banda sonora del filme de Wim Wenders “Until The End of The World”, que será recordado precisamente por aquélla. Entre los temas más sobresalientes tanto en música como en letra están (I´ll Love You) Hill The End of the World de Nick Cave y Until The End of The World de U2.

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