Él

Él, aplastado en la silla de su cubículo, tras echar un vistazo sumario a su página de MySpace, revisar el correo y borrar la basura de costumbre (dos “Gran oportunidad financiera”, cuatro “Get a Super Size Dick” y siete “Hazme el amor como una bestia”), entró en pornitisaguda.com y se masturbó a hurtadillas pero con furia, asomando de vez en cuando la cabeza por encima del panel.

Ella, meciendo su figura escultural sobre el taburete mientras daba pequeños sorbos al martini con los labios carnosos, el largo vaso tubular a pocos centímetros de un escote de vértigo, contaba sus penas al camarero.

- No lo comprendo – decía -. Llevo meses escribiendo a un gordito monísimo que vi en MySpace, suplicándole que me haga el amor como un bestia, y ni siquiera se digna a responderme.

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4 Responses

  1. Antoño dice:

    Jajajajjajajaja. ¡Muy “weno”! Qué conste me me lo he leído (con lo vago que soy y además con la letra tan ‘shiquitilla’ -con el lupón- jajajajajaja).

  2. Que no mire atrás,a lo hecho ,pecho,y nunca mejor dicho,ya que en el camino le esperan nuevas autosatisfacciones que vivir….
    Buen microrelato -onanorelato, debería decir…. Saludos desde “Quiméricas” :-)

  3. McManus dice:

    Alejandro Romero alquiló el espíritu de Bukowski y un octavo de internauta para meterse al programa de texto de turno y dar la paliza a su maltrecho teclado.

  4. A. Romero dice:

    ¡Gracias a los tres!

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