¡La invasión ya ha empezado!

Éste es el último reportaje que escribió antes de morir en misteriosas circunstancias el profesor Eugenio de Cómpeta, el célebre investigador de lo enigmático y director de la revista Mundo Cosmotrónico. Mucho se ha especulado sobre el accidente en que falleció y la posibilidad de que hubiera descubierto algo demasiado terrible que determinadas fuerzas oscuras no podían permitir que divulgase.

Dentro de la línea de seriedad periodística de Irreverendos, nos abstenemos de emitir juicios sobre el payaso cantamañanas este y emplazamos al lector a que se forme el suyo propio, examinando el testimonio y las pruebas que recopiló el profesor de Cómpeta antes del sospechoso traspié con un Bay Blade que le hizo desnucarse al caer por la escalera del edificio en que vivía.

¡LA INVASIÓN YA HA EMPEZADO!: CENTROS DE ENTRENAMIENTO ALIENÍGENA EN ESPAÑA

Comienza el ritual.jpgLos extraterrestres, querido lector, ya están aquí. Así se desarrolló el siniestro ritual del que tuve ocasión de ser testigo un sábado por la noche, hace una semana, mientras paseaba por las calles de una ciudad cualquiera de nuestra geografía.

Me alertaron unas risas agudas y, como quiera que siempre llevo una cámara para registrar cualquier fenómeno que pueda cruzarse en mi camino, me aproximé sigilosamente al lugar del que provenían.

Allí estaban aquellos seres, cuya estatura grotescamente corta delataba ya en cierta medida su imperfecto camuflaje de humanos. Uno tenía la cabeza apoyada en sus propios brazos, cruzados contra un poste, mientras contaba: “… quince, dieciséis, diecisiete…”. El resto de criaturas corría en todas las direcciones imaginables, escondiéndose por aquí y por allá.

Carrera apocalíptica.jpgTras mucho reflexionar, he llegado a la conclusión inequívoca de que la macabra cuenta alude a la cantidad de días que faltan para que los extraterrestres lancen su golpe definitivo contra la humanidad. El ritual en sí es una celebración de la estrategia alienígena: mientras el comandante en jefe aguarda pacientemente a que llegue el día indicado para aniquilarnos, sus soldados se diseminan por todo el planeta, confundiéndose entre los humanos, y preparándose para mostrar su verdadero rostro cuando llegue el momento. ¿Cómo interpretar, si no, los versos ominosos que recita el líder cuando concluye? “El que no se haya escondido, tiempo ha tenido“, dice, regañando con severidad a quienes no han sabido cumplir la misión encomendada.

Altares del misterio.jpgMientras el comandante buscaba me detuve a examinar el tétrico altar en el que se desarrollaba la ceremonia. Su arquitectura insólita, ajena a todo uso funcional conocido por el hombre, me era empero harto familiar. ¿Dónde había visto yo una estructura física similar? La investigación posterior me desveló una escalofriante realidad. Alármese el lector: hay altares semejantes en todas las poblaciones del país. Probablemente en la tuya también. Y, sin embargo, pasan totalmente desapercibidos, quizá a causa de algún tipo de escudo psíquico alimentado por una energía que no podemos comprender. Seguramente, fue la confianza en esa misma energía lo que hizo que los extraterrestres no me prestaran atención, permitiéndome estudiar a mi antojo el altar y los alucinantes jeroglíficos que adornaban su superficie. Estos son algunos de los mensajes crípticos que anoté, y que espero que el tiempo me permita descifrar: “Paco + Sonia”, “Toñi la chupa”, “Fede maricona”.

Transmitiendo a la nave nodriza.jpgUno de los seres permanecía sentado en un recodo, con un objeto luminoso en las manos. Tan embebido estaba en su tarea que, a pesar del riesgo mortal que corría, pude acercarme a escasos metros y hacerme con una imagen del aparato que sostenía: un microordenador a través del cual, con frenéticos impulsos digitales, transmitía información sobre nuestro mundo a su civilización genocida.

Concluido su informe, guardó la computadora en el bolsillo y desenfundó un ingenio aún más escalofriante. A primera vista podría confundirse con una especie de juguetito inofensivo, pero inmediatamente fui testigo de su mortífero funcionamiento. Se trataba de un disco metálico giratorio que lanzó con un tirón seco de una larga pieza dentada. Otras Armamento interestelar.jpgcriaturas se unieron al entrenamiento, y saltaron ardientes chispas al entrar en contacto unos discos con otros… ¡oh, los destrozos, la masacre que pueden infligir a un cuerpo humano!

Temiendo que me descubrieran al fin y sabedor de que había reunido pruebas suficientes, me marché temblando. He intentado alertar a las autoridades y sólo he despertado sus carcajadas: la policía y el ejército se han vendido al enemigo. Aun así, tarde o temprano vendrán a por mí. Me consuela saber que, si desaparezco antes de poder publicarlo en mi propia revista, mi abogado se encargará de hacer que el reportaje sea impreso en una publicación seria, de prestigio, para que la humanidad recuerde al profesor de Cómpeta como el científico riguroso que siempre fue.

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6 Responses

  1. Robinson Bonet dice:

    Siempre nos quedará Irreverendos para que testimonios tan estremecedores como éste puedan ver la luz. ¡Qué sería de la Humanidad sin nosotros!

  2. Ezequiel dice:

    ¡Dios mio! en casa tenemos dos infiltrados y además no dejan de extorsionarnos para que les compremos nuevos intercomunicadores…

  3. martin dice:

    Todo es verdad. Y yo doy testimonio de que los altares del misterio no sólo están diseminados por España. He visto más de 6 en Argentina (y de noche). Allí los mensajes crípticos ocupan prácticamente el altar completo y gran parte de la casa de gobierno.
    Les dejo este dato además para que vayan llevando: luego del “ritual” los versos ominosos que el lider recita en aquella zona del planeta son los siguientes: “Punto y coma, el que no se escondió se embroma”.
    No sé ustedes. Yo siento escalofríos.

  4. Álex dice:

    “Punto y coma”… horripilante, cierto, pero con un punto de belleza en su milimétrica síntesis.
    Punto: el exterminio de la especie humana.
    Coma: la nueva era de dominio extraterrestre.
    Oh, dios mío.
    Punto y coma.
    Punto.
    Y coma.

  5. Lu·JoSé·Is. dice:

    En los parques hay marcianitos de colores que seguro heredarán La Tierra deshelada,gracias a los USA·nos…¡y pobre profesor Eugenio!,viviendas en malas condiciones,..lo del “altar y sus jeroglíficos”,es estudio preludio de los aras de inmobiliarias y bancos,dan un paso·doble para dominar “En er mundo”,je,je.

  6. Jotaele dice:

    Eugenio de Cómpeta, muy famoso por ser cuñado de J.J. Benítez

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