El despertar del amor

Había desdoblado la nota a escondidas bajo la mesa y la iba leyendo a vistazos, probablemente creyéndose discreto, pese a que el rojo encendido de su rostro preadolescente y las miradas que robaba a su enamorada de rubias trenzas clamaban al cielo todo lo que pretendía ocultar.

El padre Ramiro, atento observador del comportamiento humano, conocía bien las diferencias psicológicas entre niños y niñas, la rapidez con que ellas maduraban y la torpeza con que ellos afrontaban el bullicioso despertar de las hormonas. Nunca se cansaba de contemplar cómo se retorcían los muchachitos en sus pupitres, ansiosos por no saber cuál era la forma más adecuada de responder a una carta de amor. Y aunque se sentía un poco cruel por ello, no podía resistirse a preguntarles la lección, a sacarlos a la pizarra a resolver problemas complicados, tanto le divertía su desconcierto.

Sí, aunque tal vez fue un poco cruel con ellos, después los intentaba compensar, cuando los encontraba en la sacristía con la nota mil veces leída en las manos, y ellos se creían sorprendidos en falta y empezaban a tartamudear excusas, pero él les ponía un dedo sobre los labios y les rodeaba los hombros con un brazo firme, y les sonreía para mostrar cuán feliz se sentía de que hubieran acudido a la cita, mientras las campanas sonaban para celebrar su amor.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>