Estaban a mitad de rodaje pero, ¿cómo resistirse a aquella carita de ilusión?
Hizo una pausa y le firmó un autógrafo mientras el chiquillo, que decía haber visto todo todo todo lo que había hecho porque era su favorito y su ídolo y su héroe, apoyaba el peso ahora en un pie, ahora en el otro, como si se estuviera orinando encima de pura emoción.
- Toma – dijo, y le revolvió el pelo, y lo despidió con un apretón de manos y una sonrisa.
Pero luego se lo pensó mejor:
- ¡Oye! ¿Te gustaría ayudarnos?
- ¡Sí, por favor!
Qué poco costaba hacer felices a los fans. Le hizo una señal a Ximo para que le pasara el móvil al niño y entre los dos siguieron apaleando a la vieja que Furby y Chusco sujetaban por los brazos.

¡Yo no fui! (Pero te firmo ese autógrafo, venga)
Tú cosquillas mí, yo patada en boca tú.