Jaimito y el piso de puta madre

Esto es Jaimito que se compra un piso de puta madre en el Rincón de la Victoria (Málaga), en una urbanización con campo de tenis que han construido en mitad de una ramblas, de esas por las que bajaba el agua en aquellos tiempos en que los viejos echaban miguitas de pan a los pterodáctilos en la plaza mayor.
Un día (el 27 de marzo de 2004 para ser precisos) sale a darse un paseo por la Avenida del Mediterráneo, a quemar contenedores y solazarse en otras distracciones propias de la juventud, y se la encuentra tal que así:

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Entonces va el tío y se pone a pasear, y como que empieza a meditar y piensa: “Vaya vida de degeneración e inconsciencia que he vivido hasta la fecha. Oh, me avergüenzo de la sinrazón de mi proceder… ¿Acaso no tengo ante mis ojos un paisaje maravilloso, este marco incomparable que conjuga las comodidades de la vida moderna con el pintoresco encanto de lo tradicional, puesto a mi disposición por el espíritu filántropo de constructores y políticos, matrimonio natural de prohombres donde los hubiere, dispuestos a estirar cual chicle de peseta los límites de la legislación urbanística para mayor provecho de la ciudadanía? No, no, ya he errado en exceso. A partir de mañana enmendaré mi proceder y principiaré una nueva vida en este coqueto paraíso terre… uy, coño, parece que está chispeando”.
Y se vuelve para su piso de puta madre, y se acuesta, y mientras Jaimito duerme pues llueve, y llueve, y sigue lloviendo. Y cuando se levanta a la mañana siguiente, resulta que su piso de puta madre ha bajado por la rambla hasta la playa, derribando de camino unas cuantas casas de pescadores, y sale a darse otro paseo por la Avenida del Mediterráneo y se la encuentra tal que así:

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Y va y dice Jaimito: “¡Cáspita!”.
¡Ja ja ja ja! ¡Qué risa! ¿Lo pillas? ¿Lo pillas? ¡Ja ja ja ja!

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4 Responses

  1. El Juan Pérez dice:

    Ha llovido por ahí, ¿verdad?

  2. Álex dice:

    Algo ha llovido, sí. Y lo que volverá a llover. De hecho, ya está tardando. Si de aquí a dos años no ha vuelto a ocurrir exactamente lo mismo (ojalá que sin defunciones, que no las ha habido hasta ahora por puro milagro), soy capaz, qué sé yo, de regalarte un ejemplar de “Los pitufos negros”.

  3. El Juan Pérez dice:

    Creo que eso no lo arregla ni el gran pitufo.

  4. Diego dice:

    Es una lástima, pero lo veo todos los días. Alcaldes… digo ladrones que hacen obras innecesarias, sólo para comisionar… idiotas especuladores que compran casas por que siempre suben… ahora se van a cagar con la subida de los tipos pero no sólo ellos sino también tanto idiota de la generación boom que compró cosas que no podía comprar y que dio cuerda a una rueda de ladrones que nunca debió empezar a rodar. SEÑORES ESPECULADORES, JODANSE TODOS QUE ESTO SE VA A LA MIERDA ! ! !

    PD: idle pillando el gusto al ladrillo, que algunos váis a tener que aprender a comer un poco todos los días. Os recomiendo que empecéis con el yeso y la pintura del gotelé, que pasan mejor.

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