Compre usted migas de pan

Michael apretaba las monedas en su manecita gordezuela.

Los gerentes del banco, pajarracos de plumaje ceniciento y levita, se encorvaban sobre él frotándose unas garras huesudas que jamás entrarían en calor.

Cuando el presidente apresó el puño de Michael dispuesto a arrancarle el dinero por la fuerza, el señor Banks supo que debía intervenir aunque su desacato le costase el empleo:

- Señor, mi hijo intenta decir que, a veces, debemos olvidarnos del interés económico más prosaico y escuchar a nuestro corazón. Ingresando sus moneditas en nuestro banco obtendría fabulosos intereses, pero las finanzas y la expansión del imperio británico no lo son todo en la vida. Déjelo marchar, se lo ruego.

Sentada en la escalinata de la catedral de San Pablo, la anciana que vendía migas de pan para las palomas vio venir al niño sonriente con sus monedas en la mano, pasarla de largo y trotar presuroso hacia el camello de la esquina.

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4 Responses

  1. Sr. Bonet dice:

    Ajá…ahora me explico lo del supercalifragilisticoespialidoso…¡lo que hace un buen alucinógeno!

  2. Antoño dice:

    ¡Vaya memorión que tiene el Sr. Bonet! (recuerda la fracesita completa).

  3. sr.Botin dice:

    Eso os pasa por estar endrogaos,
    si no seríais superfragilisticosespiralidosamente
    megamillonarios

  4. sr.Botin dice:

    y os robo porque por algo me llamo Botín,
    pringaos…

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