Domingo

Aquel domingo se había quedado en la cama hasta casi el mediodía, leyendo un libro fascinante sobre las costumbres de los pueblos primitivos: gentes supersticiosas que escudriñaban el futuro en los bucles intestinales de fieras caídas, salvajes que creían poder influir en su propio destino entregando ofrendas a los dioses y ejecutando rituales mágicos sin más efecto que el autoengaño colectivo.

Pero finalmente su sentido de la responsabilidad pudo más que la holganza. Cerró con pesar el libro, se vistió, salió la calle, y fue a cambiar la dirección de la historia de la humanidad introduciendo un papelito en una caja de cristal.

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5 Responses

  1. “El anarquista vive lejos de la práctica de la política, con todas sus pasiones y todos sus apetitos, y de todos sus halagos; en consecuencia, es más objetivo en sus juicios sobre las personas y las cosas, más contemplativo, más reservado… pero también más soñador, más distante de la realidad”.

    De, “Los partidos políticos”, quinta parte, capítulo 4: “El anarquismo como profilaxis”

  2. Airos dice:

    La entrada es excepcional.

  3. chema dice:

    Y luego al llegar a casa, a seguir con las aventuras !!!, digo yo…
    qué la cosa se ponía interesante !!!
    Repampanos !!!

  4. A. Romero dice:

    Cuando volvió a casa alumbró dos o tres constelaciones. Y mejor no contar más…

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